Construcciones diversas de un mismo territorio: una parte de la Orinoquía colombiana Relatoría reunión vereda Pío XII

La participación del grupo de estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, de la Universidad Externado de Colombia, en la reunión de la vereda Pío XII, del municipio de Guamal, Meta, en abril de 2017, se dio en el marco de un recorrido más amplio por una parte de la Región Orinoquía, que fue realizado con el fin de hacer unas clases de geografía en terreno: geografía física, geografía cultural y Colombia y sus desigualdades. Todas ellas conformaron en ese momento una salida de campo regional integrada, no sólo por la confluencia de distintas materias sino por la diversidad de disciplinas que convocaba el grupo de estudiantes y profesores, a saber: geografía, historia, sociología y antropología. A partir de esta dinámica aprendimos, a través de ejercicios prácticos, algunas herramientas de la geografía para la comprensión de la sociedad en tanto su relación con el espacio que habita.

De modo que, durante el viaje estuvimos en diálogo permanente con el territorio, con las expresiones sociales y culturales que lo habitan y que, de alguna manera, lo constituyen, además de estar en diálogo con su composición geográfica. Esto lo fuimos aprendiendo de camino mediante herramientas como la lectura del paisaje, ejercicios de zonificación, lectura de mapas, comprensión de las dinámicas físicas y geológicas de la conformación del espacio, ejercicios de geografía urbana, hidrografía y realización de una cartografía social. Como también, fueron importantes las conversaciones que se abrieron durante el recorrido, es decir, hubo paradas en determinados lugares pero también explicaciones de lo que observábamos y conocíamos del territorio colombiano, mientras íbamos dentro del bus, andando por la carretera. Esto nos permitió, entonces, relacionar las lecturas consultadas y trabajadas en los salones de clases en Bogotá, con lo que íbamos observando a medida que avanzábamos; con las preguntas e intereses que cada uno llevaba de su proceso de aprendizaje; y con la curiosidad emergente sobre lo que íbamos conociendo.

Por tanto, a lo largo de nuestro recorrido nos fuimos encontrando con una amplia diversidad paisajística, pues bajamos desde la cordillera oriental, caracterizada por la majestuosidad montañosa, con riqueza hídrica y vegetal; hasta llegar a la zona contrastante del piedemonte llanero, que resulta siendo una parte intermedia o de tránsito entre el relieve de la cordillera y los extensos llanos orientales. De manera que, previo a nuestra llegada a la vereda Pío XII, visitamos la Asociación de Becarios del Casanare (ABC), quienes nos contaron su proceso de conformación, que fue en el marco de la relación de la comunidad de Yopal con una empresa de extracción de petróleo; razón por la cual en un inicio su trabajo consistió en la mediación de la relación entre la empresa, el gobierno local y la comunidad. No obstante, su naturaleza ha ido cambiando en el proceso debido a que la mayoría de sus fundadores dejaron de pertenecer a la Asociación, renovando así sus integrantes, pero también sus intereses investigativos y de trabajos comunitarios, que ahora giran en torno a la pedagogía en conocimiento y cuidado de la naturaleza y el ambiente que habitan, o en torno a investigaciones sobre las dinámicas del ciclo del agua para la parte del piedemonte, entre otros.

Con estas labores que han desarrollado hasta el momento, la organización ABC es partidaria de que los proyectos extractivos como el petróleo son posibles, pero mejorando las relaciones entre los actores involucrados, pretendiendo que se basen en un mejor aprovechamiento de las regalías que las empresas presentes en el territorio dejen al municipio, por un lado. Y, por otro, desde la parte investigativa relacionada con los ciclos del agua, en el marco del estudio de una candidata a doctorado, pretenden generar un argumento basado en datos científicos sobre los efectos que puede o no generar las actividades de extracción de petróleo en Yopal sobre el ecosistema, teniendo en cuenta

que este espacio por ser piedemonte, tiene unas dinámicas y funciones ecosistémicas distintas a las de la cordillera y los llanos orientales.

Luego, nos encontramos con una organización que trabaja por la defensa de los derechos humanos que tiene sede en Villavicencio, MUCAPOC. Y aprendimos a partir de los relatos de uno de sus integrantes, algunas formas de organización de la comunidad por la defensa de la vida en el oriente colombiano. Ellos surgen como respuesta y acción comunitaria frente a las violaciones de derechos humanos, las persecuciones y los asesinatos de muchas personas en la región, en el marco del conflicto armado, los atropellos del Ejército y la inexistencia del Estado en esos territorios que abarcan departamentos como Arauca, Casanare, Guanía, Vaupés, Meta, Guaviare, oriente de Boyacá y una parte de Cundinamarca. Un hecho histórico que nos compartieron fue la negociación que MUCAPOC, junto a la población del bajo Ariari, tuvo que hacer con el Ejército, en la que surgió un pacto de lo que éste debía y no debía hacer en la zona y las formas de proceder, pues acusaban y exponían a la comunidad a la estigmatización y con ello a situaciones muy difíciles que comprometían la vida misma. De hecho sucedió. Diez defensores de derechos humanos fueron asesinados por los paramilitares que controlaban una zona aledaña al Río Guayabero. Además de otros atropellos e incautaciones que hacían de los animales que los campesinos tenían en sus fincas. Cabe mencionar entonces, que el bajo Ariari, que comprende la extensión territorial entre el Río Ariari y el Río Guayabero, históricamente ha estado disputada por el Ejército, los paramilitares y las guerrillas; sindicando de colaboradores de uno y otro bando a la comunidad.

Todas las experiencias de vida que han conformado esta organización, muchos de ellos campesinos, la han llevado a constituirse de una forma determinada para darle continuidad a sus luchas por la vida y las formas de vida que tienen en la región, pasando por procesos reflexivos y de re-pensarse a sí mismos en su relación con el territorio habitado y cómo proyectan sus vidas en éste. Reconocen, entonces, la diversidad poblacional de la Orinoquía, conformada por campesinos, indígenas, afrodescendientes y mestizos, lo que los ha llevado a preguntarse por cuáles serían unas formas de convivencia posible, reconociendo esta diversidad que existe y cómo los integran a sus proyectos de lucha por la vida y la defensa del territorio. A partir de allí, nos contaron que fueron creados algunos comités que se encargan de dialogar con estas poblaciones.

Estrategias como la fuerza de una comunidad que presiona por un pacto de convivencia y unos límites de acción de las fuerzas armadas sobre la vida de la comunidad y el territorio, han sido acciones que han marcado la diferencia y han demostrado la capacidad de agencia que tiene y logra alcanzar una comunidad unida que se fortalece desde sus experiencias de vida. Estas estrategias resultan muy importantes dentro del contexto que actualmente vivimos de implementación de los acuerdos de paz firmados entre el Gobierno y las FARC porque, en últimas, lo que se ha puesto en juego aquí es la posibilidad de construir un país distinto a la Colombia que ha sido hasta hoy, en la base de un enfoque territorial, es decir, desde el reconocimiento de las propuestas de vida socioeconómicas y culturales de la gente desde sus territorios. Al menos en teoría. Razón por la cual, la organización de derechos humanos trabaja actualmente en la socialización y creación de pactos con las entidades territoriales para el conocimiento, la apropiación e implementación de los acuerdos de paz.

Con todo lo anterior, en lo que llevábamos del viaje hasta ese momento, ya teníamos algún conocimiento de las formas de vida en algunas partes de la región del oriente colombiano, especialmente en lo relacionado con los conflictos territoriales, las tensiones entre las instituciones gubernamentales, las poblaciones y las empresas que tienen intereses en los recursos naturales. Así mismo, teníamos cierto conocimiento de las formas en que se ha visto parte de la región como escenario donde ha ocurrido históricamente el conflicto armado, con sus distintas expresiones, relacionados con la bonanza marimbera y, luego, cocalera, y sus dramáticas consecuencias por las muertes y las injusticias que ha traído consigo.

Plantón de la vereda Pío XII

5 de abril de 2017

Cuando llegamos al plantón de la vereda Pío XII, nos encontramos con otra expresión de un conflicto territorial, con una apuesta distinta a las que habíamos conocido. A la entrada de la vereda, un poco antes de llegar a la finca donde estaban ubicados, tenían a lado y lado de la carretera, colgadas en las cercas, varios pliegos de cartulina que mostraban una clara oposición y rechazo a la presencia de Ecopetrol en la finca del frente de donde estaba el plantón. Aquí la gente estaba desde hacía tres meses en una casa improvisada con sillas plásticas y carpas que hacían las veces de techo y paredes, materializando el espacio del plantón, con una cocina rudimentaria, donde preparaban los alimentos para las personas que estaban quedándose allí, y también para quienes llegamos a conocer su situación.

Empezaron a explicarnos las razones de su plantón, contextualizando a grandes rasgos la vereda Pío XII, en donde viven campesinos dedicados a la agricultura, con cultivos de mandarina, plátano y cacao, entre otros, además de ser una tierra rica por sus fuentes hídricas. También mencionaron que la vereda ha sido un territorio con presencia de guerrillas y paramilitares. Dentro de los presentes allí, estaban señoras con niños pequeños y hombres habitantes de la vereda, entre ellos campesinos mayores y un abogado, un presidente de una JAC cercana, un sindicalista de la USO y una presidenta de otra JAC, la señora María Helena, quienes tomaron la palabra para explicarnos que no estaban de acuerdo con el proyecto de explotación petrolera que está por comenzar, pues ya tienen la licencia de la ANLA. Se oponen completamente debido a las problemáticas que ellos han visto trae consigo para las comunidades y para sus territorios en términos sociales y ambientales, los proyectos de extracción de petróleo.

En los casos que ellos conocen, estos proyectos han generado más desigualdad social, prostitución, ruptura del tejido social en todos los niveles, especulación económica en el costo de vida de la población, lo cual lo encarece, al igual que genera corrupción en sus entes de gobierno local, desde las JAC hasta la alcaldía y la gobernación, entre quienes se distribuyen tajadas de dinero a cambio de favores. Es decir, se genera clientelismo o chantaje, que también se materializa con el otorgamiento de puestos de trabajo a familiares y amigos y no mediante convocatoria abierta. Así mismo, exponían ellos el gran impacto ambiental que generan, sobre todo en las fuentes hídricas que usan para su vida diaria y el riego de sus cultivos. El agua se va cuando hacen estas explotaciones porque al fragmentar las capas del subsuelo, explicaban ellos, se generan en éste aberturas por donde el agua se va, sin mantenerse en las superficies. Por consiguiente, se verían afectados ellos, sus cultivos y el ambiente del espacio que habitan.

Aparte de esto, otro de los grandes disgustos de la población era la manera en que Ecopetrol había entrado a la vereda. Nos contaron que hace cinco años, aproximadamente, hicieron una sísmica a unos metros de donde nos encontrábamos, sin dar a la comunidad un conocimiento sincero de lo que iban a hacer, además la ANLA no da licencias ambientales para eso porque argumenta que no hay una afectación al ambiente, a la naturaleza. La comunidad nos expuso cómo es el procedimiento técnico de realización de una sísmica, que consiste en dinamitar una capa profunda de la tierra, llamada lutita (placa de la tierra que impermeabiliza), donde se encuentra el petróleo, mediante la inserción de un líquido a presión que genera una imagen mediante ondas de sonido, captadas por unos sensores, que al finalizar el registro muestran los sitios exactos donde se encuentra el petróleo. Esta fragmentación del suelo es lo que hace que los jabueyes se sequen, que haya inestabilidad en el suelo y la fauna se vea seriamente afectada.

Actualmente, el proyecto al que se oponen es el CP9 de Ecopetrol. Para este proyecto, la entrada a la vereda la lograron mediante la compraventa del predio al que, según la licencia, le corresponde siete

pozos de petróleo. Los campesinos asocian la dinámica de cambio de propietarios del predio como parte de una estrategia de Ecopetrol para que su proyecto tuviera ingreso a la zona. Primero, el propietario que al parecer era conocido en la vereda, vendió el predio a otra persona que mencionó estar interesada en esa tierra para ejecutar un proyecto de casas de interés social. Sin embargo, con el tiempo la propietaria no apareció más, pero Ecopetrol empezó a hacer presencia con camionetas blancas y así fue que se dieron cuenta de que algo pasaba con la finca. Es decir, ellos identificaron como una estrategia administrativa de las empresas la compra de tierras por personas que no son de la vereda para cambiar el uso del suelo, de rural a urbano, y así valorizar el terreno mediante un tercero que nadie conoce, quien compra la tierra y luego desaparece. Por otro lado, la comunidad acusa de responsable a la empresa por la quema de árboles que sucedió en el predio, la asocian como parte de la intervención para la extracción.

Dicho brevemente, exponían que los colombianos que invierten dinero en acciones de estas empresas como Ecopetrol, son quienes, en últimas, financian inversiones en los terrenos y a partir de allí inicia un juego de especulación del mercado: vivienda, comercio, alimentos, que hace que todo suba de precio y se aumente el costo de vida y que se den casos de corrupción dentro de las instituciones, por ejemplo, recibiendo pagos o chantajes de los contratos que tienen a cambio de que los dejen entrar a los territorios con sus proyectos.

Otro de los problemas a los que se han enfrentado hasta el momento es a la tensión constante que existe entre el Estado y los gobiernos locales por el manejo y uso del suelo y del subsuelo: éste le pertenece al Estado y es considerado de uso prioritario para los intereses de la nación; y al suelo que es de los propietarios que lo habitan, como los campesinos, pueden darle el uso que quieran. Al menos en teoría. Cuando estas dos visiones e intereses distintos sobre los usos del suelo y el subsuelo se encuentran, generan conflictos porque los propietarios quieren realizar unos proyectos muchas veces distintos y contrapuestos a los que el Estado le interesa ejecutar. Los del Estado son afines al plan nacional de desarrollo, es decir, relacionado con la locomotora minero-energética y la de agroindustria, consideradas las principales fuentes de ingresos económicos para la nación. Entonces, el Estado siempre decide, cuando le es conveniente, que territorios sobre los que hay posibilidad de explotación con agroindustria o, sobre todo, sector minero-energético, resulta imponiendo el interés nacional por encima de los intereses individuales. Surgen tensiones entre comunidades y gobiernos locales con el Estado; o también entre el plan nacional de desarrollo (PND) con el plan de ordenamiento territorial (POT).

Con respecto a la experiencia de la persona que fue de la USO, fue compartida con la intensión de que la comunidad de la vereda Pío XII aprendiera de lo vivido en otros procesos como el de campo rubiales en San Martín, Meta. Él recomendaba usar mecanismos de participación ciudadana a favor de la comunidad ante procuradurías para abrir investigaciones a alcaldías y administrativos del departamento, municipio o vereda que estuvieran recibiendo dineros de las empresas a cambio de permitir la ejecución de sus proyectos. Pero recomendaba que lo hicieran a nombre de una organización comunitaria y no de una persona natural (individual) para no poner en riesgo su vida. Igualmente, recomendaba que estuvieran atentos a lo que sucedía coyunturalmente en el ámbito nacional y lo contrastaran con lo que sucedía en sus ámbitos locales, pues las decisiones del gobierno nacional como la anulación pública que hizo el presidente Santos, de una licencia por ejecutarse sobre la Serranía de la Macarena, no fue más que a favor de su popularidad. En la actualidad la Serranía tiene otras 11 licencias por ejecutarse, relacionadas con la extracción de petróleo.

Del mismo modo, el representante de la USO les advirtió de las estrategias que las compañías utilizan para beneficiarse, como la ruptura de la unidad comunitaria o generación de enemigos internos para dañar o romper los procesos de resistencia y desacuerdo de la comunidad frente a las petroleras, como los presidentes de las JAC. Otra de las estrategias que les advirtió, fue la de abstenerse de firmar

documentos como actas de reunión o listas de asistencia o recepción de refrigerios, puesto que los encargados de la parte social de las empresas cambian los encabezados de estas actas por otros relacionados con tomas de decisión unánime sobre los predios y así logran manipular la información para entrar con el proyecto.

Por estas múltiples razones, uno de los propósitos de la comunidad de la vereda Pío XII, es sensibilizar al municipio de Guamal a partir de situaciones que ya han ocurrido en su territorio para encontrar apoyo a su lucha. Aparte de esto, como resultado de su experiencia, la comunidad ha empezado a cuestionar fuertemente la noción de desarrollo, de sostenibilidad industrial y protección del territorio, como conceptos que hacen parte del discurso con que llegan estos proyectos desarrollistas, generalmente contrarios a las formas de vida socioeconómica que han tenido las personas. Razón por la cual, los expositores hacían un llamado a la comunidad a reconocer sus experiencias de vida como experiencias válidas, generadoras de conocimiento propio que les daría herramientas para sus procesos sociales; e igualmente, señalaron la importancia de reconocer los imaginarios sociales dentro de las luchas sociales y las formas de argumentar los impactos socio-ambientales desde ahí.

Cabe mencionar que la comunidad resaltó como parte importante del proceso, la participación y el apoyo de la academia en la visibilidad a nivel local, regional y nacional sobre estas problemáticas que enfrentan, como también en el fortalecimiento de sus procesos sociales y jurídicos que realizan actualmente para evitar la entrada de Ecopetrol. Además, recibieron el consejo, por parte del representante de la USO, de generar alianzas con algunos sectores políticos que les servirán de apoyo en el proceso jurídico, para los esquemas de seguridad y defensa de la vida y los derechos humanos, pues la realidad vivida es que las amenazas y falsas acusaciones hacen parte del contexto de lucha en que se encuentran.

A modo de reflexión, contribución y conversación constante con la vida…

Frente a estas acertadas recomendaciones, hay varias cosas que me surgen alrededor de la experiencia de lucha que llevan actualmente, claro, teniendo en cuenta que no tuvimos mucho tiempo más para compartir y es probable que las cosas que escriba en adelante ya las hayan pensado o las están trabajando y resulten redundantes para su proceso; pues la comunidad de la vereda Pío XII ha tenido una importante experiencia y sus procesos de defensa del territorio van avanzados. Y cabe aclarar que estas ideas, preguntas y propuestas no tienen el ánimo, ni intención, ni esencia de ser la verdad absoluta, sino que hacen parte de una conversación constante y profunda con el territorio y sus formas geológicas, geográficas y sus expresiones sociales, como lo mencioné al principio de este relato, que quieren más contribuir a una reflexión y a una conversación con las diversas realidades del país y que aquí comparto.

En primer lugar, les recomendaría que hicieran una lectura de la región en la que viven identificando las tensiones territoriales que se han manifestado desde hace muchos años y las que surgen recientemente. Con ello es importante también la identificación de las diversas organizaciones sociales que existen y sus perspectivas sobre el territorio, los gobiernos locales y nacionales y las empresas con intereses en los recursos naturales de la región, las que están presentes y las que están en proceso de entrar. Este reconocimiento de perspectivas les permitirá conocer cuáles son los puntos de confluencia y de diferencia entre todas las organizaciones que están realizando acciones sobre el territorio y, también, conocer de todas esas experiencias qué puede contribuir de alguna manera para el proceso de lucha que llevan localmente. Algunas podrán contribuir en conocimiento y estrategias

de defensa de la vida y los derechos humanos, otras podrían contribuir en el conocimiento de procesos investigativos científicos que se están adelantando en la región y que están directamente relacionados con la actividad petrolera en el piedemonte llanero, de manera que les permita fortalecer sus argumentos de lucha desde información específicamente relacionada con el ecosistema que habitan. Además de apoyarse en la experiencia y los procesos de otras comunidades que han vivido estas mismas luchas, a lo largo de los llanos orientales, como bien lo mencionada el representante de la USO.

Al respecto, sólo me quedó una inquietud que aún no he resuelto pero les comparto porque me parece muy pertinente hacerse ese tipo de preguntas dentro de estos procesos ¿Cuál es la naturaleza actual de la USO? ¿Por qué hay sindicalistas oponiéndose a petroleras, desde una organización que surge a partir del trabajo en las petroleras? ¿Qué hacen? ¿En qué trabajan estas personas actualmente? Lo resalto porque algo que podría debilitar el proceso de lucha que llevan a cabo es precisamente la posibilidad de una incoherencia entre la situación que la comunidad vive actualmente y las organizaciones de las que se apoyan para los procesos jurídicos y administrativos que han enfrentado hasta el momento.

Por otro lado, es importante que la comunidad unida como estaba hasta ese instante, no sólo se apoyen y se unan para fortalecer el plantón, sino también que abran espacios de reflexión y pensamiento comunitario que les permita ser conscientes de las formas en que venían viviendo el territorio hasta el tiempo de la llegada de la empresa a la vereda, y sobre ello se pregunten ¿qué cambios se presentaron a partir de ese momento en la propia perspectiva del territorio? ¿Cómo lo venían gestionando o viviendo? ¿Cómo lo viven ahora? y ¿cómo quieren vivir o se proyectan como comunidad viviendo el territorio? Y no sólo en términos sociales sino ambientales y territoriales, pues los seres humanos, al igual que la vida de la naturaleza, la fauna, la flora, la biodiversidad, el agua, el viento, la tierra, la lluvia, absolutamente todos los organismos y microorganismos que existen en el planeta, tienen dinámicas de vida y funciones importantes en el ecosistema del que hacemos parte. Todas las funciones de formas integradas, todas las formas de vida están interrelacionadas. Es decir, los seres humanos no nacimos para dominar e intervenir autoritaria y arbitrariamente en la naturaleza sino para ser parte de ella, al igual que todos los animales.

Menciono esto porque en otros procesos campesinos comunitarios de defensa por el territorio, una de las cosas más bellas que ha sucedido en sus experiencias es la apertura a la reflexión constante y el reconocimiento sobre las fallas que como comunidad han tenido en su relación con la naturaleza y sobre ello han construido planes de vida sustentables, acordados e implementados colectivamente, a partir de lo cual van cambiando también formas de pensar y vivir el territorio de un modo más armónico, reconociendo que sus vidas dependen de la naturaleza en que habitan. Y esto, ha fortalecido mucho sus procesos y su vida cotidiana. Un ejemplo de ello son los campesinos de Inzá, Cauca.

Finalmente, es muy importante que nosotros conozcamos y comprendamos cómo es el funcionamiento del Estado a nivel nacional y territorial, especialmente ahora que hay tantos cambios debido al proceso de paz y los acuerdos firmados en la Habana. Conocer cómo funcionan sus tres ramas del poder y todas sus instituciones; cómo son los procesos de creación de normas, planes, programas, leyes que rigen los ámbitos político, económico, cultural y ambiental, los planes de

desarrollo nacional y local; y cómo dialoga esto con el ámbito global, entre muchas otras cuestiones. También identificar los impactos positivos y negativos que han tenido sobre nuestras vidas. Todo esto hace parte de lo que regula y da forma a nuestra vida cotidiana en el país, en los territorios, que tienen múltiples tensiones manifiestas o que emergen continuamente como la que ustedes viven hoy. Sobre todo, teniendo en cuenta el contexto actual de implementación de los acuerdos de paz con las FARC, lo cual ya ha tenido cambios sustanciales en la conformación social, ambiental, económica y política del territorio desde que iniciaron los acuerdos y, especialmente desde el establecimiento de las ZVTN. Por ejemplo, la llegada de otros actores armados ilegales o legales donde antes estaba las FARC, o los intereses económicos tan ansiados por varias empresas y sectores políticos-económicos del país, como es el caso cercano de la Serranía de la Macarena. Este conocimiento dará herramientas de lucha, que habrá que accionar como en un juego de estrategias.

Agradezco mucho que la comunidad de la vereda Pío XII haya compartido su experiencia con nosotros porque contribuyó al objetivo principal de la salida de campo, que en mi compresión fue: hacer una clase integrada de geografía en terreno para conocer el país en que vivimos y poco a poco ir encontrando el lugar donde cada uno elegirá, en algún momento de la vida, construir país.

Lucía Torres Ariza
Antropóloga
Universidad Externado de Colombia